| Mokaï es un pequeño club a solamente tres calles desde donde editamos Satélite Musical y ha sido
escogido el lugar para un encuentro especial, en el que Miguel Bosé celebra el lanzamiento de "Papito", el proyecto
discográfico más ambicioso realizado por el artista. "No hago nada para mantener vivos los recuerdos, absolutamente nada. Pero sí existe
un lugar de la memoria dedicado a todo aquello que mereció la pena y que en general habitan las cosas que sobreviven al tiempo".
Miguel Bosé resume su primera etapa en diez años en los que descubrió su vocación y construyó los cimientos de una profesión.
Luego vendría la necesidad de hacer algo diferente, etapa en el que se deja influenciar por Roberto Colombo, tecladista del grupo
"Premiata Forneria Marconi". Esta nueva aventura musical comenzaría con la canción "Bandido". "Si repaso los capítulos de estos
últimos veinte años, siento que ha habido mucha coherencia, honestidad, voluntad, trabajo, disciplina, constancia. Durante mis
camaleónicos treinta, dí rienda suelta a todo lo pendiente. Conocí el poderoso y tan necesario lado oscuro de las cosas, el que tanto placer
hoy me sigue dando y que tanto tiene ya que ver conmigo. Quizás porque aún me pensaba inmortal, ávido de riesgos, crucé los fuegos mas peligrosos que se me pusieron al paso". Pronto el artista entraría a otra etapa importante de su vida y de su
carrera artística. "A los cuarenta me dió por enzarzarme en pérdidas de tiempo como compromisos políticos, intelectualidades,
psicoanálisis. Eso es lo que tiene el madurar. Aparecieron la ironía, la tolerancia, el escepticismo, la dureza, el desencanto y
por fin el sentido del humor". Y después de "Papito" el cantante se proyecta al futuro. "Mañana seguiré buscando un espacio que
sea inmenso, inagotable e infinito en el que pueda seguir traduciéndome sin límites". |